Mientras se alejan, vestidos con su hábito blanco, arbitraria imagen de monjes sin edad entre sus amigos, Eugenia comenta:
---No sabes lo que tienes.
---Sí, lo sé, tía ---contesta José Ignacio.
---Trato de recordarte coo ellos, pero no puedo ---sigue Eugenia.
---Yo sí lo recuerdo ---interviene Delia.
José Ignacio sonríe. Es él quien trata de recordar a sus tías el día de su primera comunión. En lo único que podía pensar es en que se había confesado mal y el techo de la iglesia se le iba a caer encima. La hostia en su boca fue un clavo ardiente. Un Dios justiciero; y ahora es demasiado tarde para un Dios amable. Mercedes y Luis lo olvidarán.
---José Ignacio, ¿tú conocías al sobrino de las tías? Vino a retratar a los niños ---ha dicho María Inés y agrega para Esteban---: Éste es mi marido.
Están las dos tías, tías de Esteban y de José Ignacio, cada quien por su lado, y ella en el centro que no es sobrina de nadie. María Inés, mujer de José Ignacio. Mariana... Después de las presentaciones, José Ignacio le hizo un cariño en la mejilla. La manera en que ella apoyó un instante el hombro en el pecho de él. Cada gesto la muestra. Pero ahora está como protegida por su nombre.
---¿Puedo retratarlos con las tías? ---dice Esteban.
---Hazlo pronto. Estoy cansada de estar de pie ---comenta Eugenia.
María Inés trata de llamar a los niños. Ellos ya están entre sus amigos. La risa de Luis puede escucharse en el jardín.
---Déjalos ---dice José Ignacio.
En cambio, por la puerta de la capilla ha aparecido otro hábito blanco que se une al grupo: fray Alberto vestido de dominico, con zapatos y pantalones negros que resutlan totalmente arbitrarios, bajo el hábito demasiado corto. Se decide que las tías irán al desayuno con la familia en el coche grande. Esteban no pensaba ir, pero fray Alberto, que sabe quién es por Anselmo, ha intervenido.
Una extraña trama. Como todas. Sólo hay que seguir el hilo. ¿Pero por dónde se tiende?, ¿a quién abarca? Tendría que haber una continuidad, alguna certeza. Y ésa sólo puede establecerse desde afuera, a partir del reconocimiento de la inseguridad y la incertidumbre. Mientras más arbitrario parece un suceso más se acerca a la usencia de origen. Después basta con seguir el lazo tendido, prolongar el movimiento. Las palabras son la red. La trama siempre es extraña. Disimula.
Cristina se ha acercado a saludar a las tías.
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