a formularse en los labios. Pero en ella el alegre atractivo de Mariana se ha perdido u ocultado, como si lo hubiera cegado voluntariamente. Esteban, sin lugar, incapaz de comprender nada, sin poder mirar más a Mariana con las manos en los hombros de la niña, entra a la capilla de la que todavía no han salido Eugenia y Delia.
El sacristán apaga ya las velas en el altar. Eugenia y Delia caminan lentamente por el pasillo a lo largo de las hileras de bancas vacías ya.
---¿Tomaste muchas fotografías? ---dice Eugenia.
---Algunas, tía ---contesta Esteban.
Eugenia deja el brazo de Delia y se prende del de Esteban.
---Vamos afuera, quiero ver a mis sobrinos.
Apenas ganan la salida y María Inés las ve, se precipita a su encuentro.
---¡Tía, qué bueno que vinieron!
Llevando del brazo a su tía, Esteban contempla a Mariana. La acción de Eugenia es inevitable.
---Tú no conoces a mi otro sobrino, María Inés: Esteban.
Mariana ha mirado a Esteban por primera vez.
---Mucho gusto.
Le tiende la mano. Esteban tiene en la suya la de Mariana, larga y estrecha.
---Creo que nos conocemos.
---No, no me parece. Aunque es posible ---dice ella. Luego se dirige a Eugenia---. Los niños van a estar encantados de que hayan venido. Ya sabes que te adoran.
---Y yo a ellos. Y a ti, María Inés y a José Ignacio. Igual que Delia. ¿Verdad, Delia? ---Pero no espera la respuesta de su hermana---. Esteban tomó muchas fotografías. Ya verás qué maravilla. No sé dónde ni por qué pero es un fotógrafo excelente.
Mariana vuelve la cara y mira un instante a Esteban.
---No sabe cuánto se lo agradezco.
Es ella. No le importan las fotografías. Es ella, vestida con un traje negro y con un collar de perlas.
En tanto, José Ignacio ha visto a sus tías y se acerca con sus hijos al grupo. Los niños besan a Delia y Eugenia.
---Déjenme verlos bien ---les dice Eugenia---. Se veían como unos ángeles. Son unos ángeles.
Los niños sonreían tímidamente mirando con admiración y amor a su tía. José Ignacio les acaricia alternativamente la cabeza con un gesto en el que apenas puede disimularse la ternura. Algunos primos y amigos se han acercado.
---¿Podemos irnos? ---pregunta Luis.