Wednesday, June 13, 2012

13 de junio de 2012

mo. ¿Por qué tan sumisa? Sumisa había estado contigo un moento antes. Sus brazos en tu espalda como si se estuviera ahogando. No había nadie más que tú aunque Anselmo los mirara. Tú y Mariana solos haciendo el amor porque todo desapareción. ¿Dónde estás, Mariana?
Entrando aquí con la mano de ella en mi sexo y yo sabiéndolo y sintiéndlo sin saber si Anselmo lo sabía, sin dejar de preguntarme si lo veía, los tres éramos uno. Nada más estaba el cuerpo de Mariana, que no lle pertenecía. Tienes que llegar a eso. Caímos los tres en la cama. Anselmo empezó a besarla, la boca, el cuello, los pechos, y tú también, los pies, las rodillas los muslos, pero ella no te soltó, en ningún momento. Tu placer era el de ella, tú eras su mano, tú eras el que recibía los besos. Sentías a través de Mariana y lo mismo les debería pasar a ellos poeque el cuerpo de Mariana era el deseo. Mariana no estaba fuera de sí; era un puro asombro. Dejar su mano y suavemeente irla penetrando, ir yendo por dentro de ella, ese interior que te rodeaba, como si ya no hubera afuera, nunca más. Su interior fue el que te recibió, sin movernos ninguno de los dos, sólo mi verga y su coño, ya no su mano, yo en ella, pero no era yo ni era ella, ella fue la que dijo: "No, míralo, me está cogiendo. No lo dejes", y entonces empezamos a coger. Mi placer y su placer. uno no busca más, no sabe. Mariaan trastocando el sentido de las palabras, no, no, cuando es sí, si, pero importa deciro no porque no es alguien al que uno se coge. Estuvo bien que Anselmo nos separara. No había que terminar. Pero es más. nos separó uno del otro. Obedeció a Mariana, a la Mariana que contradecia a Mariana. Y luego me dio a Mariana.
No sé dónde está. No entiendo nada. No sé donde buscarla. Nadia puede dejar solo a su cuerpo hasta tal punto y que ese cuerpo sea tan absoluto. Quizás la hubiera tenido si hubiera terminado la primera vez. ¿Pero a quién? No a ese cuerpo; a la que me deseaba a mí También me deseaba a mí después.
Fue fácil salirse. Era una espera. Y volver a saberla en el vacío. Ledejé mi lugar a Anselmo. Mejor dicho dejé de ocupar el lugar de Anselmo. Sí, pero no pasó eso. Volvimos atrás los tres. Anselmo tampoco sabía nada. Estoy seguro. Él obedeció el llamado de su Marianapor complacerla sabiendo que había otra mMariana que era mía. Fue un acto de amor total. Te oigo a ti aunque la que me habla es la otra. La que hablaba es intocable. También para Anselmo. Hay que ignorar a esa Mariana. Pero la que la hace desaparecer es ella. Sólo que entonces no se puede encontrar a Mariana. Es la que estaba aquí desnuda como no se pueda estarlo cuando yo me aparté. Des-

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