Wednesday, August 15, 2012

15 de agosto de 2012

bailar con alguien y me dejó hablando con Sara Segul. Sara siguió mi mirada y me preguntó si conocía yo a Mariana y qué me parecía. Supuse que le iría a contar lo que dijera y le contesté una verdad que sonaba a mentira. Me fascina, dije. Luego, mientras la buscaba de vez en cuando entre las amorfas parejas de las cuales sólo la que formaban ella y un desconocido podía significar algo que valiera la pena, traté con esa torpe habilidad que nos vuelve s´bitamente idiotas, que Sara me informara sobre Mariana. Podrás imaginarte que fue inútil. Habló de su amistad con ella, de libros que le había prestado, de lo que Mariana había comentado sobre alguna de sus relaciones, de cómo había tratado e insistido en que terminara su carrera, de otras mil banalidades que me decían de su relación con Mariana, pero no de Mariana. Lo único que saqué en claro es que se conocían desde que ambas eran estudiantes, que durante una época, no sé ni siquiera a qué época se refería, Mariana había dado clases. Pude inferir, pero oscuramente, muy oscuramente, que su conducta no había sido siempre precisamente edificante. Y eso me lo decía con mucha mayor precisión la manera en que de pronto la descubría bailando entre las demás parejas. También estarás de acuerdo: Mariana no baila, deja que la usen. tenía una forma de pasar el brazo por encima del hombro de su pareja y acariciar su cuello que me hacía desesperar cada vez que la perdía de vista. Y en tanto la incesante cháchara de Sara me impedía seguirla todo el tiempo con la vista y sin decirme nada utilizable sobre Mariana me llevaba a perderla con una dolorosa frecuencia entre los demás. Finalmente, ya no estaba o ya no la vi. Sara seguí ahablando. ¡Hasta qué extremo pueden borrar las palabras la imagen que están obligadas a construir! ¡Con qué pericia la imbecilidad les impide cumplir con la única función válida! Reparé en que Sara es judía y sus iniciales son S. S. Y no pude dejar de pensar con nostalgia en la venerable institución con las mismas iniciales.
Habrás advertido cuántas veces recurro a la palabra "verdad". Die Wahrheit. No hay tal. Uno sólo tiene lo que puede ver y no ve más que lo que quiere. A mí me ha ocurrido intentar dilucidar lo que se representaba, por ejemplo, en una postal vista desde cierta distancia y lo que veía no era lo que en verdad se reproducía en la postal, sino lo que yo esperaba que estuviese. Más concretamente: recuerdo ahora, cuando me parece tener nítidamente la imagen de Mariana y como para avisarme del posible engaño de mis sentidos, una ocsasión en la que observaba desde lejos y un tanto distraído el sobre de una carta donde había una estampilla en la que yo encontré la noble frente, elpeinado un tanto anticuado, las cejas hirsutas y el absurdo

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