incestante y Mariana vuelve a mostrarse, ésa es Mariana. Mariana, entonces, sólo es el recuerdo de Mariana.
No es desechable la afirmación de que esa certeza me ha traído aquí. El recuerdo llena un vacío. son nuestros propios, intangibles, inapreciables sueños los que van creando la textura mediante la cual ese vacío se disimula. Hay que recueperar el vacío. Nuestro fantasmal enemigo es la imaginación o peor aún ese continuo alimento suyo que es la apariencia. Pienso de pronto en una apariencia esplendorosa y que no significara nada, ante la cual nuestra imaginación se quedara en blanco, cegada por su mismo esplendor. Una apriencia desligada de todo recuerdo. Cuando algo aparece, en realidad no nos dice. Es sólo después cuando el recuerdo empieza a colmarla de sentido. Imposible dilucidar quién guía al otro elemento. ¿Elemento? Su carácter no posee una naturaleza idéntica. Al contrario, son enemigos. Enemigos que se requieren para formar una doble unidad.
Me atrevería a suponer que aquí he pasado por una experiencia que confirma mis siempre evanescentes suposiciones. Antes de mantenerme inmerso en el vacío primigenio he solicitado a las apariencias. Tú sabes, es lo que hace todo turista Recorrí lugares, lo que no equivaldría más que a decir: vi cosas. Pero aquí, aunque sea igual, todo era nuevo, todavía no se confundía con el recuerdo, no suscitaba nada, no me pertenecía en tanto pasado. Es sólo ahora, mientras escribo suponiendo que tú leerás, que empieza a organizarse como una experiencia asimilada, suponiendo con la vana pretensión que nos acompaña como nuestra propia piel, nuestro límite, que algo o alguien se asimila. Se dirige uno, se deja guiar, a uno de esos sitios de recreo favorecidos por el populacho. Casi no es necesario inferir que se tratará, por sabido debería callarse, de un lugar bello. La belleza en estos casos es lo aceptado como belleza. Debe eliminar toda sorpresa, cualquier convulsión y guardarnos en su amable hábitat. Previsiblemente, setrataba de eso; el sitio era bello a pesar de la invasión de los que momentáneamente asumían el esparcimiento como actividad. Una profusión de seres que ya en principio me eran ajenos. Pero estaba la naturaleza. Ese mundo era extraño para mí, lo que equivale a decir que conservaba su capacidad de sorpresa y por tanto era más bello aún. Parece estarse mostrando en otra dimensión. todo es más preciso, más recogido, pero no más concentrado, sino igualmente incesante, disperso, que en todos lados. Había unas montañas pequeñas, podría sugerir que amables en su dimensión, si no fuera porque esos adjetivos pertenecen a dos categorías diferentes, la última de las cuales se coloca dentro de los sentimientos y no debería aplicarse a las montañas que no los tienen.
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